Pon un taxista en tu vida
Ayer tuvimos una reunión no prevista en un cliente y a la vuelta tuve que pedir un taxi para ir a casa.
Estoy acostumbrada a coger taxis. Me pasé medio año yendo y viniendo del aeropuerto de Barcelona y he visto bastantes cosas. Desde el típico machista, el que te tira los tejos descaradamente (uno me dijo que si quería me esperaba abajo mientras me cambiaba y tomabamos algo despues) y el que es como un padre-amigo y se ofrece como tu servicio personal (este último me fue de lujo porque me vino a busca a la terminal del aeropuerto y me llevó la troley y todo! me sentí una estrella
)
Pero el del martes me alegró el día. Y de vez en cuando eso se agradece. Era bastante zalamero y cuando le dije que tenía 31 años se quedó parado y me dijo que cremas utilizaba porque aparentaba solo 23, jajajaja. En fin.. al principio del trayecto me dediqué a planificar el calendario de algunos programadores pero no me pude resistir a que me regalaran los oídos, las mujeres somos así.
Besitos!
